Economía

Buque de carga cruzando las esclusas del Canal de Panamá

Banca panameña se mantiene entre las más sólidas de la región

Por Redacción Panamá Check

El sistema bancario de Panamá mantiene una posición destacada en la región, respaldado por niveles de capitalización, liquidez y activos que fortalecen su capacidad para enfrentar escenarios económicos adversos y mantener la confianza de clientes e inversionistas.

Uno de los principales indicadores es el índice de adecuación de capital, que se sitúa alrededor del 15.8 %, por encima del 8 % establecido como referencia bajo Basilea III. Este margen representa una mayor capacidad para absorber posibles pérdidas y responder ante situaciones de estrés financiero.

La liquidez también constituye uno de los pilares del sector. Más del 60 % de los depósitos se encuentra disponible de forma inmediata, una condición que permite a las entidades financieras responder a las necesidades de sus clientes y mantener estabilidad en sus operaciones.

A esto se suma el tamaño del Centro Bancario Internacional, que registra más de $140 mil millones en activos y reúne a más de 50 bancos. La morosidad, por su parte, se mantiene por debajo del 3 %, otro indicador relevante para evaluar el comportamiento de la cartera crediticia y la salud del sistema.

La utilización del dólar estadounidense como moneda de circulación representa además una característica particular del modelo financiero panameño, al reducir la exposición de bancos, empresas y consumidores a fluctuaciones de una moneda local. La presencia de entidades vinculadas a mercados como Colombia, Costa Rica y Perú también contribuye a la diversificación regional del sector.

Sin embargo, la banca panameña enfrenta desafíos relacionados con las tasas de interés internacionales, el crecimiento de las fintech, la transformación digital y mayores exigencias de transparencia y cumplimiento. Estos factores obligan al sector a continuar modernizando sus operaciones y fortaleciendo sus estándares.

La solidez del sistema bancario tiene un impacto que trasciende al propio sector financiero. Su estabilidad contribuye al acceso al crédito, la inversión, el financiamiento empresarial y la confianza necesaria para el desarrollo de la economía panameña.